Silencio, soledad, naturaleza: tres remedios para sanar lo femenino

Lentamente voy volviendo de mi última muerte. En este viaje inesperado he sido, a la vez, Perséfone y Démeter. Conocer el mito que voy atravesando en distintos momentos de la vida, me llena de fuerza y esperanza aún en el momento más lúgubre del camino. Todavía estoy en silencio, reponiéndome, sanando, integrando. El amor, el mar, los sueños, la hondura de los viejos cuentos fueron, y siguen siendo, mis aliados.
El alma, como un canto, vuelve a habitar mi cuerpo dándome coherencia y claridad.

Cuando la heroína del cuento no puede más, se va. Abandona la casa familiar, el castillo, el reino. Se pone en camino para encontrar lo que busca. Llena de dolor se interna en el bosque, vive allí durante un tiempo, descansa y, poco a poco, recupera su fuerza. A veces, en el lugar más solitario, encuentra la hospitalidad de una mujer anciana que la cuida hasta que la heroína vuelve a ponerse en marcha.

Los caminos para sanar lo femenino son largos y arduos. Y aunque no suelen ser amables, siempre volvemos de ellos con un gran regalo.

Los cuentos nos cuentan que lo femenino sana en la naturaleza, en soledad y en silencio. Se trata de aprender a sanar el corazón, de acoger el sentimiento y escucharlo, de abrazar la sencilla alegría, el canto, el rezo. Ir al encuentro de la poesía nuestra de cada día. Soltar el mundo y sus afanes, el ruido, lo que nos aliena. De todo esto, y más, hablan los cuentos cuando nos muestran el camino de regreso a nuestra alma. Nos cuentan que ese camino de vuelta es necesariamente femenino y que en todos nosotros, (hombres, mujeres, sociedad, cultura), habita una doncella inocente y hermosa que necesita ser escuchada, sentida, amada, cuidada.

La heroína del cuento puede ser el alma, el amor, el sentimiento, la belleza, el encuentro gozoso con el otro, el eros, el arte, la calma, lo que nutre, todos esos dones sutiles y maravillosos que a veces parecieran no tener mucho espacio en nuestro día a día pero que son indispensables para crecer como humanos.

La heroína del cuento puede ser el recuerdo de algo intangible, pero verdadero, algo que nos susurra en la noche y nos dice “despierta, recuerda quien eres, sé fiel a ti, no pierdas tu alma”.

 

 

Creación

Estoy creando un curso sobre la educación del corazón (del sentir) en los cuentos de hadas. Este es un tema que me fascina, que se vuelve más grande a medida que crezco y aprendo de la vida, de los demás, de Dios, de mí; un tema sobre el que reflexiono y escribo mucho porque me parece muy importante.
En breve publicaré un calendario con este curso y otras propuestas que se están cocinando en la marmita.

¡Salud y Cuentos de Hadas!

 

 

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