Dinorah

Como Alicia atravesando el espejo y visitando el país de las maravillas, así me siento. Mi camino está atravesado, guiado, por cuentos.

Estudié teatro en Montevideo, mi ciudad natal, y en Barcelona, el lugar donde resido. Siguiendo una necesidad interior comencé a narrar cuentos en 1997. En 1999 fundé la compañía La Aalazeta con mi amiga Marina Barrandeguy. Durante siete años participé en circuitos de narración oral, contando en pubs, bares, teatros, bibliotecas, centros cívicos, festivales, ferias, fiestas y otras muchas propuestas variadas que me llenaban de satisfacción y alegría.

Dinorah

Foto: Violeta de Lama
www.violetadelama.com

 

En este período de narraciones diversas, comencé a observar que la intensidad de los cuentos operaba cambios positivos en mí y en las personas que escuchaban. Testimoniaban cómo los cuentos les cambiaba el estado de ánimo de una manera hermosa. Fui sintiendo la necesidad de investigar más en ellos y, en ese entonces, comencé a interesarme de forma viva por los cuentos de hadas.

Dejé de narrar en los circuitos habituales y comencé mi trabajo de estudio de los cuentos. Me dediqué a conocer autores y escuelas de pensamiento que los trabajaban. Encontré infinidad de materiales profundos y llenos de significado. Me interesé por el símbolo, la metáfora, las fuentes orales, filosóficas, las leyendas y los mitos. Fui llegando a través de todo este bagaje a los caminos donde el cuento se encuentra con la sanación.

Fueron los cuentos quienes me llevaron a estudiar técnicas de imposición de manos y trabajos energéticos. Aprendí reiki, EMF balancing technique, para finalmente ir encontrando mi propia manera de trabajar con las manos y la voz. Estudié Programación Neuro Lingüística. Dí clases de metáforas. Me interesé por la naturopatía, la reflexología, la iridología, la auriculoterapia…

Un día, un cuento, El rey y el cadáver, me llevó al encuentro del butoh. Empecé a experimentar con esta danza y a conocer a muchos de sus maestros. El butoh, como herramienta, hizo de nexo de unión entre mi amor por los cuentos y los trabajos terapéuticos. De esta manera llegué a la Kinesiología Emocional, que para mí es un lugar de creación. En mi consulta trabajo con todo lo que sé, dejándome guiar por los cuentos, que están dentro de mí, explicándome el mundo.

Sé que necesitamos voces sutiles para favorecer el cambio de conciencia que, como Humanidad, hemos de hacer. Mi servicio se desarrolla a través de los viejos cuentos: darles voz, cuerpo, movimiento. Los narro sabiendo que son portadores de una magia capaz de despertar en nosotros el recuerdo del origen, de nuestro viaje como Humanos, de acercarnos a la naturaleza, y de una gran sanación.

Éste es un momento para aprender a escuchar y a escucharse; para entrar en uno mismo y aprender a llegar a casa; tiempo de sanar, de amar, de crecer; de aprender a ser libres y hacernos responsables de nuestro camino.

Y los cuentos saben cómo guiarnos para que logremos todo esto.

Dinorah A.
(desde el bosque de Canyamars)
El último día de marzo de 2015.