Cuando narramos y escuchamos un cuento antiguo viajamos a lugares desconocidos, a otra forma de sentir el tiempo, de vivir una realidad que solo la podemos entender en la medida en que nos dejamos empapar por las costumbres de ese reino muy, muy lejano, donde transcurre el cuento. Un reino donde las cosas son diferentes a las que vivimos a diario y, sin embargo, como viajeros de tierras míticas, a pesar de las diferencias podemos encontrar similitudes con nuestro mundo humano.
En las tierras lejanas del cuento “la maravilla” forma parte del sentir y de la vida de los personajes que lo protagonizan. La aventura de ellos también es nuestra ya que los acompañamos en el camino cada vez que llegamos a una nueva tierra/cuento. Sabemos que allí nos esperan seres extraños y situaciones inesperadas; que los giros en la historia, que vamos viviendo a través de la palabra y la imaginación, nos harán entrar en el bosque profundo que forma parte del cuento y de nosotros. Y allí, en el bosque, todo es posible, sobre todo lo inimaginable, lo sorpresivo, lo mágico.
Los lugares lejanos
En este último viaje que comenzamos en enero hemos vivido en la tierra de un príncipe serpiente que será redimido de su mal a través del amor de su esposa (“Serpiente diurna, varón nocturno”); estuvimos varios años, porque el tiempo del cuento es distinto a nuestro tiempo humano, viviendo en tierras de batallas y de búsqueda amorosa, los dominios de la bella zarina Maria Morevna, Iván zarevich, Koschei el Inmortal y Baba Yagá (“Maria Morevna” o “María de las Muertes”); y finalmente desembarcamos en un reino hechizado, un lugar tenebroso donde una joven doncella, haciendo un gran sacrificio, redimirá a sus hermanos transformados en cisnes por obra y magia de un malvado encantamiento (“Los seis cisnes”).
Habitando estas tierras también hemos habitado la cultura de la que provienen estos cuentos. “Serpiente diurna, varón nocturno”, es un cuento de origen siciliano, recopilado por Giuseppe Pitrè en el siglo XIX, a partir de la narración de Agatuzza Messia, una narradora legendaria que merece un artículo aparte.
“Maria Morevna” recopilado por Alexander Afanasiev también en el siglo XIX, es un cuento de origen ruso.
“Los seis cisnes” hablan en alemán; un cuento recopilado por los hermanos Grimm a principios del siglo XIX (1812).
El viaje dentro del viaje
Todo gran viaje tiene dentro muchos viajes. Además del viaje externo, en el que nos movemos a tierras lejanas, está el viaje interno, en el que vamos hacia nuestras propias tierras lejanas.
En esta temporada de círculos de cuentos hemos viajado a otras lenguas (italiano, ruso, alemán) traducidas al idioma español; a las diferentes miradas y sentires de la vida de los
pueblos que narran estos cuentos; a la espiritualidad de estas narraciones enmarcadas en la espiritualidad de las culturas de las que provienen (una espiritualidad amplia porque entre las imágenes de los cuentos se encuentran muchas creencias religiosas, todas tejidas entre sí); y a la época en la que fueron recopilados.
Cada narrador tiene su propio sello, su propia poesía; en este viaje poético los diferentes estilos narrativos también nos traen un aprendizaje.
El viaje del cuento dura el tiempo de su narración y escucha y, también, otro tiempo, donde esa historia se sigue contando dentro de nosotros. Este último es el viaje de la integración de la escucha de la palabra, del silencio y del misterio. Todos los cuentos guardan un silencio, un misterio y tienen imágenes que se entrelazan con nuestro imaginario individual y con el todos.
También hay un viaje de la mirada interior que nos permite reflexionar a partir de los símbolos y de los componentes arquetípicos que llenan de vida el cuento y lo vuelven próximo a nosotros. Compartir nuestras reflexiones seguramente constituye el momento más poderoso de esta propuesta: ese explicarnos en grupo qué nos contó el cuento a cada persona, qué memorias nos abrió, a qué lugares nos llevó.
No puedo dejar de mencionar el viaje artístico que acompaña cada uno de estos encuentros a través de las imágenes pictóricas y fotográficas, que comparto para comenzar a paladear lo que trabajaremos en cada círculo de cuentos, y de la escritura, a partir de palabras sueltas o de fragmentos literarios.
Viajamos en la escritura, en la oralidad, en el arte; viajamos también en el pensamiento de varios creadores, pensadores, filósofos, que nutren todo el trabajo que hacemos.
El periplo comienza con la preparación de los ejercicios previos a cada encuentro. Son importantes porque, en la medida en que nos ejercitamos en ellos, nos predisponen a llegar al cuento de otra manera. Se trata de abrir la percepción, el encuentro con uno mismo, la imaginación, la mirada diferente y no habitual, el pensamiento que se crea en los márgenes y fuera del colectivo; un pensamiento propio.
Después viene el momento de salir al camino que atraviesa nuestro bosque interior, hasta llegar al claro donde la Anciana Madre del Cuento de Hadas nos espera con su caldero y con las llaves que abrirán, y cerrarán, el tiempo sin tiempo y el lugar sin lugar. Una guardiana silenciosa del umbral que nos conduce a la aventura…
Nosotras
Esta ha sido una edición de viajeras (no han participado viajeros) compartiendo vivencias, reflexiones, pensamientos. Como aventureras no traemos souvenirs de nuestras estadías en los cuentos: traemos de vuelta experiencia, magia, acogida, y el aprendizaje de cada cuento en nosotras.
Los cuentos que hemos visitado están protagonizados por heroínas fascinantes que nos hablan de nosotras mismas. Pienso que es muy interesante escuchar estos cuentos de heroínas por ese diálogo que se da entre épocas muy diferentes y porque descubrimos que hay una cercanía entre el sentir y la vivencia de la heroína narrada, en el cuento que viene de otro tiempo, y nosotras, mujeres del siglo XXI.
Los tres cuentos nos hablan de redención, de amor, de fe, del dolor y las alegrías de todo camino humano; de aceptación y de no aceptación; de ir más allá de ciertos límites impuestos por esas sociedades en las que transcurre cada cuento: la heroína no se conforma aunque acepte; es obediente y, también, rebelde. Y todas son portadores de un cambio.
En los tres cuentos el amor es motivo de búsqueda y encuentro: por amor, Rosina, la heroína de “Serpiente diurna, varón nocturno”, sale a buscar, entre cuentos y leyendas, a su marido perdido; por amor Iván Zarevich sale al camino para liberar a su esposa Maria Morevna, raptada por Koschéi el Inmortal; por amor, la princesa de “Los seis cisnes” pasará seis años sin hablar, ni reír, cosiendo camisas de áster, para redimir a sus hermanos transformados en cisnes.
En cada una de estas historias hay camino, aventura, errores fatales, hechizos, fe. Y en todas ellas sus protagonistas están dispuestos a ir más allá de sí mismos y entregarse totalmente a la búsqueda, porque eso que buscan es algo más grande que sus propias vidas. En estas historias hay sacrificio. Aprendemos que el “sacrificio”, tomado en su real dimensión, es algo sagrado que tiene que ver con una decisión profunda, amorosa, compasiva y clara, que nos conduce a un encuentro prodigioso con nosotros mismos, con Dios, con la trascendencia de la vida.
Volver de cada uno de estos cuentos nos hace sentir la vida de otra manera. Quizá hay una humildad en este entender, quizá se abre una esperanza mayor en cada una de nosotras, tal vez una serenidad distinta, una fuerza que nos llena de raíz, de lugar, de arrojo, de otro tipo de valentía, de una rebeldía diferente.
En círculo hemos compartido lo que cada una ha sentido y entendido al escuchar el cuento. Ese compartir es nutritivo y eleva la comprensión individual; un compartir sabio.
Símbolo
Entender el símbolo forma parte de un aprendizaje y de una disposicón a aprender. Entrar en el lenguaje simbólico requiere una enorme curiosidad y una sed por beber de la fuente. También requiere valentía porque frente al símbolo tenemos que aprender a oír y mirar más allá de nosotros, y con nosotros. “Más allá de nosotros” porque vamos aprendiendo a “hacernos a un lado”, desprendiéndonos de proyecciones y formas habituales de pensar para permitir que el símbolo se exprese y cuente. Es en ese “contar” que puede ir destilando su inmensa sabiduría.
Este aprendizaje requiere una disposición a acoger eso que se ha destilado.
Y digo que es un “con nosotros” porque nuestros recorridos personales también están presentes en este trabajo de destilación.
Mirar la vida desde el símbolo, la sociedad en la que vivimos, la cultura de la que venimos, nos trae un cambio. Muchas veces, cuando comenzamos este aprendizaje, se inicia una transformación en nuestra manera de comprender el mundo: cambia nuestra mirada, nuestra forma de escuchar, de sentir; el velo parece levantarse con mayor frecuencia y podemos ver más allá de él. Nuestro diálogo interior también cambia: puede volverse más desnudo, despojado, enfocado, silencioso, deja espacio para el pensamiento.
Nos educamos en el símbolo y educamos el oído para oír el lenguaje metafórico.
Y en este aprendizaje es probable que nos vayamos topando con nuestro propio mito.
Por eso hablo de valentía.
Los héroes y las heroínas de los cuentos son valientes y van a la aventura obedeciendo una llamada…
Cuando la llamada llega, y es aceptada, la vida entera cambia.
Por último
En este trimestre también hemos viajado con:
Joseph Campbell; Marie Louise von Franz; Dubravka Ugresic; Victoria Cirlot; Robert Johson; Carl Gustav Jung; G.K. Chesterton; Clarissa Pinkola Estés; Rudolf Meyer; Juan Eduardo Cirlot; Ramón Andrés; Vladímir Propp; Simone Weil; Hadewijch de Amberes; San Juan de la Cruz; Gustavo Martín Garzo; Marita de Sterck; José Manuel de Prada Samper; Allan Chinen.
En los cinco encuentros ha estado presente la belleza del pensamiento de todos estos autores, además de otras muchas lecturas, entre círculo y círculo, que en mí han ido gestando ideas y propuestas para entrar en el análisis simbólico de los cuentos.

Cerrando el ciclo, abriendo otro …
El cuento nunca termina, siempre empieza; o nunca empieza porque no termina. Estoy concluyendo la reflexión de este último viaje y ya estoy percibiendo el viaje que está por comenzar…
Agradezco a todas las viajeras de cuentos de este trimestre por la entrega, el trabajo, la generosidad, la inteligencia, el amor, y mucho más…
Carolina, Merche, Agustina, Diana, Noemí, Ingrid, Marta, Milena, Maddy, Míriam, Joana, Queralt, Cristina
Gracias por el viaje y la aventura.
Seguimos…
¡Salud y Cuentos de Hadas!
Dinorah Arrillaga
Sant Pol de Mar, 3 de abril de 2025