Navidad

“Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”
(Juan 1, 14)

 

"Madonna y Niño" de Albert Eldelfelt

 

Desde su inicio la historia de la Navidad nos habla de la radicalidad de la Encarnación: María dice “Sí”, y acepta llevar al hijo de Dios en su vientre; José dice “Sí”, y acepta cuidar de María y el Niño. El bendito nacimiento se produjo en un establo, la cuna de Dios encarnado fue un pesebre, y los primeros en llegar a honrar al Niño fueron los humildes pastores.
Todo esto, aquí mencionado, ya nos cuenta muchas cosas: nos habla del amor (el de María, el de José, y sobre todo, el de Dios); de la entrega, del milagro, de la fe; del encuentro del mundo visible y el invisible; de las características del Dios encarnado: no nace en un hogar rico, no se rodea de “gente importante”, por el contrario su nacimiento es anónimo, en un lugar inesperado y quienes llegarán hasta Él, para verle y ser testigos, serán los humildes, los sencillos (y así fue durante los treinta y tres años que el Verbo encarnado vivió entre nosotros). Desde un principio el peligro lo rodea: la familia casi inmediatamente debe huir a Egipto para que el rey Herodes no mate al Rey recién nacido…

Esta historia es nuestra historia. Sucede fuera y dentro de nosotros. Sucedió hace más de dos mil años y continúa sucediendo. Cada año, en estas fechas, nos preparamos para recibir en lo más hondo de nuestro corazón, en lo profundo de nuestra alma, al Niño que ha nacido y que nos trae de regalo una vida nueva. Cada año, en este tiempo, recordamos (y revivimos) esta magnífica historia con toda su enseñanza y todo su silencio. Si escuchamos con cuidado seguramente entenderemos algo nuestro, algo humano, algo que tiene que ver con el misterio y lo trascendente en cada uno de nosotros.

La Navidad nos recuerda que el milagro es posible, que el amor es una fuerza que da coherencia al mundo, que cuando decimos “Sí” a algo más grande que nosotros la vida cobra otra envergadura y, como decía Tolkien, nos convertimos en “subcreadores” de algo que es para todos, no solo para uno mismo. Esta radicalidad de la Navidad no admite miedos ni pensamientos mezquinos, nos invita a sentir la presencia de lo eterno en nosotros y a vivir en consecuencia desde la humildad y la sencillez de la entrega a la belleza de nuestro propio camino.

Creo que en estos tiempos desacralizados que vivimos la Navidad tiene un valor extraordinario: nos trae el recuerdo de lo sagrado (dentro y fuera de nosotros); nos llena de alegría, de paz, de amor, de ganas de regalar… y nos pone en contacto con la fe, la esperanza y lo milagroso.

Si tenemos niños es un gran regalo montar con ellos un belén, un pesebre. Hacerlo les permite sentir cómo el cotidiano se llena de magia y de belleza en torno al nacimiento de un niñito. Poder crear un lugar con casitas, animales, figuras humanas, ángeles, María, José, y el Niño Jesús, es un juego, un asombro, a la vez que permite que sus pequeños e inocentes corazones se llenen de milagro. Porque nacerá el Niño y algo hermoso pasará. Y si además, vamos creando el belén juntos y nos vamos contando historias y cuentos,

¡qué maravilla de encuentro y cuánto sentido adquiere todo!

Contar cuentos y leyendas de Navidad en este tiempo es algo muy importante porque a los niños (y a nosotros también) les estaremos transmitiendo palabras e imágenes llenas de amor, compasión, poesía, esperanza, belleza profunda, redención; les estaremos contando que hay un mundo invisible que llena de sentido a nuestro mundo visible y que el milagro existe. Sí, existe y forma parte de este mundo nuestro de cada día.

Aquí os dejo un vídeo donde narro un cuento, escrito por León Tolstói, que se llama “La Navidad especial de Papá Panov”. Es mi regalo para estas fechas. Tal vez os guste escucharlo, narrarlo, o mostrárselo a vuestros niños, o regalárselo a alguien, quién sabe qué forma tomará este regalo cuando llegue a vosotros.

Os mando un abrazo enorme, os doy las gracias por ir leyendo mis artículos durante el año, por seguir mi trabajo y por apoyarlo. Sé que este escrito os llegará ya pasada la Navidad, pero estamos en ese tiempo mágico que nos conduce hacia la maravillosa Noche de Reyes Magos, y los regalos, y los ángeles, siguen llenando de belleza nuestras vidas…

¡Feliz Navidad!
¡Felices Fiestas!

Con amor
Dinorah Arrillaga Yunes
(En Sant Pol de Mar, 27 de diciembre de 2025)

 

 

 

Reflexión de hoy

 

 

Acerca de recordar, imaginar, crear y contarse cuentos para comprender la vida, o cosas de la vida, cuando somos niños: el misterio de estar vivos, del tiempo y su flujo, el alma, lo trascendente en nosotros.

Estamos en tiempo de Adviento y estoy preparando mi corazón para la Navidad; seguramente por esto, por la alegría y la esperanza de este tiempo, es que reflexiono y pienso acerca de la niñez y de mi niñez.

Ganas de compartir… de escuchar, de saber…

Abrazos desde el otoño

¡Salud y Cuentos de Hadas!

 

Cuentos tradicionales de hadas, adultos y niños: una reflexión

 

No protegemos a nuestros niños cuando evitamos contarles cuentos de hadas tradicionales. Los niños tienen derecho a entrar en el bosque del cuento, recorrerlo y vivir la aventura que cuenta. Es en esa aventura narrada por el cuento que pueden atravesar, de manera simbólica, situaciones de peligro (enfrentándose a dragones, brujos, ogros y todo tipo de personajes oscuros) que se resuelven en la medida que el cuento avanza y nos muestra que, además de oscuridad y mal, también hay luz y bien, y que el héroe o la heroína del cuento llegan al final feliz después de haber combatido con valentía, muchas veces equivocándose mucho, y aceptando la ayuda mágica que se le ofrece en el camino.

Un cuento de hadas nos coloca frente al misterio de la vida y también frente al misterio que somos. Escuchando este tipo de cuentos, un niño, una niña, puede sentir que algo profundo en su interior comienza a entender, a recibir un consuelo, a percibir ciertas respuestas a preguntas, sentimientos y emociones que están dentro de sí y que, o bien no sabe formular o siente miedo de exponerlas.

En los cuentos de hadas tradicionales se habla abiertamente del mal, del bien, de la crueldad, de la bondad, de la vida y de la muerte. Consuela y da fuerza escuchar una historia donde no se está edulcorando la realidad, sino que se la muestra en todo su esplendor, a través de imágenes simbólico arquetípicas que nos llegan al alma.

Algo profundo en nosotros, seamos niños o adultos, se conmueve al escuchar y ver, con nuestra propia imaginación, las imágenes poderosas de los cuentos viejos: el lobo se come a Caperucita roja; la reina le pide al cazador que mate a Blancanieves; Barba Azul tiene una habitación donde guarda los cadáveres de sus esposas… Son imágenes fuertes y, sin embargo, necesarias, porque todo esto que está contando el cuento forma parte de nosotros. Negarlo es no querer verlo ni trascenderlo. Evitárselo a nuestros niños es no permitir que ellos puedan crecer integrando, dialogando o matando en sí de manera simbólica, sus lugares sombríos, por ejemplo.

Pero los cuentos de hadas, además de estas imágenes, poseen otras llenas de belleza y esperanza: Caperucita Roja logra renacer del vientre del lobo; los enanitos le dan un hogar a Blancanieves; la tenebrosa habitación de Barba Azul es descubierta y él muere.

Al narrar estas historias nombramos a la vida y a la muerte. No hay miedo en ese contar que sí, que morimos, y que la muerte forma parte de la vida; y que sí, existe el mal, y vive fuera y dentro de nosotros.

Siglos de sabiduría humana están insertados en estas obras literarias. Pura poesía. Puro camino de arte revelador. Pero para poder contar estas historias sin cargarlas con nuestros prejuicios, hace falta que el adulto entre en su propio bosque, lo recorra, se encuentre con sus demonios internos y así, sabiendo que el bosque es peligroso, y también hermoso, acompañar al niño, a la niña que escucha a entrar en su propio bosque, no en el nuestro, en el suyo. Hace falta también estar dispuestos a contar el cuento que impacta una y otra vez, todas las veces que nuestro hijo nos lo pida, porque está elaborando algo importante en su interior; hace falta estar dispuesto a acompañar las preguntas de nuestros hijos, no para contestarlas desde una verdad científica sino en ese lenguaje poético del mismo cuento, contestar con escucha, a veces con un silencio y un abrazo; y sí, también hace falta estar dispuestos a acompañar el miedo de nuestro hijo en la noche, cuando el lobo aúlla y se siente perdido y desamparado ante el misterio de su aullido.

Los cuentos de hadas tradicionales son necesarios porque nos dan raíz en la vida y nos hablan de una plenitud a la que podemos llegar. Son necesarios porque nos hablan en el lenguaje de nuestra alma; la nutren. Y entonces ella (el alma) se depliega, abre memorias, nos revela un camino. En estos tiempos oscuros que vivimos, tiempos desacralizados donde la mayoría de nosotros estamos desconectados de nosotros mismos y de Dios, contar estas historias a nuestros niños es un acto de humanidad, de valentía, de amor, de humildad, de libertad.

A través de un cuento podemos volver a casa.

 

 

Navidad

 

24 de diciembre
Navidad de 2024
Casa de Sant Pol de Mar
(Mediterráneo Catalán)

 

Cuando era niña esperaba con ansia el tiempo de la Navidad y la Noche de Reyes. Me encantaba armar el pesebre con mi abuela, con mi madre y después jugar con él.
Han pasado tantos años desde entonces…
Y la Navidad para mí sigue siendo puro asombro, alegría, amor y milagro. Un tiempo de milagros, de familia, de regalos y de abrir el corazón al hermoso Niño que nace, cada año, en la noche del 25 de diciembre y nos trae la Redención.

La Navidad es belleza profunda y por tanto, profunda poesía.

Te deseo una muy feliz Navidad, un encuentro amoroso con el milagro, y que tu corazón pesebre esté preparado para acoger al Niño y adorarlo como hicieron los pastores y los Reyes Magos.

¡Feliz Navidad!

Con amor,
Dinorah

 

P.D.
Dice Chesterton: “La idea de encarnar la benevolencia -es decir, la idea de ponerla en cuerpo-, es la enorme y primigenia idea de la Encarnación. Un regalo de Dios que puede verse y tocarse es todo el centro del epigrama del credo. Cristo mismo es un regalo de Navidad. La nota de la Navidad Material, la dan, incluso antes que Él naciera, los primeros movimientos de los Reyes Magos y la Estrella. Los Reyes acuden a Belén trayendo oro, incienso y mirra. Si solo hubieran traído la Verdad, la Pureza y el Amor, no habría habido arte cristiano ni tampoco civilización cristiana”.

Navidad es un tiempo de regalos y aquí te dejo el mío: un cuento que se llama “Los Duendecillos”, de los hermanos Grimm.
Un cuento que puedes ver, escuchar, sentir y, también, regalar.

Un abrazo grande,
¡Salud y Cuentos de Hadas!

 

Dinorah Arrillaga Yunes
@dinoraharrillaga

«La Noche Santa» (La Natividad), de Carlo Maratta
«La Noche Santa» (La Natividad), de Carlo Maratta

Retiro en Rennes Le Château

 

No es porque sí que propongo este retiro en este lugar y sus alrededores.
El 22 de julio de este año, día de Santa María Magdalena, fue cuando me llegó muy clara la imagen del retiro. Un regalo.

El retiro forma parte de una peregrinación personal que consta, en principio, de dos etapas: la primera es con gente, abierta a otros, y es en Rennes le Château (por eso esta propuesta); la segunda es privada, propia, y ocurrirá en otro lugar de peregrinación cristiana.

El lugar al que propongo ir es una tierra donde está muy presente la tradición de Santa María Magdalena. Yo le tengo devoción a esta santa, es muy importante para mí. También es muy especial la tradición cristiana de la zona. Esto es algo que tengo profundamente en cuenta como cristiana que soy.

En el retiro trabajaremos cuentos iniciáticos femeninos y masculinos, incluido “El Cuento del Grial”, de Chrétien de Troyes (además de otras fuentes de narración oral que cuentan este cuento).
También contaremos cuentos del Languedoc y, por supuesto, estará presente María Magdalena, a través de sus leyendas y la fuente del Nuevo Testamento.

Pero además de las historias, está la tierra, que siempre narra. Y están las historias de la gente del lugar y las nuestras propias entrelazadas con todo esto.
Es el viaje dentro del viaje, la aventura dentro de la aventura; la escucha en la escucha, el dejarse ir por esos caminos que nos cuentan desde dentro y nos abren memorias de todos los tiempos.

 

Retiro en Rennes le Chateau
Fechas: del 31 de agosto al 3 de septiembre de 2024

Por información y reservas:
dinorah@atravesdelcuento.es
whatsapp, telegram

 

 

Imagen de portada del video:
Aguas en Bugarach, una imagen que apareció en mi sueño de la noche.
Es la foto que tomé en un viaje que hice por allí.

Que tengas buen camino…
¡Salud y muchos cuentos!